¡Es que no tenemos cultura!

Es común escuchar y leer -por lo expresado en redes sociales- que “México está mal porque no tenemos cultura”, como si la cultura se diera en los árboles, se encontrara debajo de las piedras, cayera del cielo en forma de lluvia, o se adquiriera por el simple hecho de haber nacido. Hasta parece una letanía:

Que los automovilistas no respetan las señales de tránsito… no tenemos cultura.

Que esa persona tira la basura en la calle… no tenemos cultura.

Que el vecino perturba la tranquilidad con su música a todo volumen… no tenemos cultura.

Que se desperdicia el agua por parte de las autoridades y ciudadanos… no tenemos cultura.

Que nadie respeta las bardas, los espacios públicos y privados… no tenemos cultura.

Somos una sociedad permisiva, no cooperamos con las autoridades, queremos que todo lo resuelva el Estado (gobierno) y la culpa de nuestras desgracias siempre recae en terceras personas; en una sociedad así, las prácticas ilegales son aplaudidas y reconocidas como legítimas. Si bien es cierto que las autoridades son corruptas, éstas son un reflejo de la sociedad; aunque no sea aceptado o reconocido públicamente.

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La mejor manera de incentivar la cultura de la legalidad es la aplicación de las normas jurídicas que rigen nuestra conducta. Conocer, respetar y hacer valer el Bando de Policía y Buen Gobierno del municipio donde vivimos es tarea de todos. Habría que realizar campañas de difusión en los centros escolares, barrios, colonias y fraccionamientos; instituciones religiosas, etcétera, para dar a conocer las disposiciones y las conductas que se regulan, así como las sanciones.

Solamente así, dejaremos de recurrir a la frase “¡Es que no tenemos cultura!”

Fotomultas en Acapulco

En días pasados le envié un tuit al alcalde de Acapulco, sugiriéndole que la aplicación de las fotomultas son una buena opción para la ciudad:

Es muy común observar como conducen los habitantes y visitantes en Acapulco: no se respetan los semáforos, los pasos peatonales son obstruidos, los vehículos giran en vueltas prohibidas, también circulan en sentido contrario. Además que invaden el carril confinado del sistema Acabus y no es tarea fácil aplicar las multas correspondientes por la simple y sencilla razón: la ley es letra muerta.

Las fotomultas son la mejor opción para la aplicación del Reglamento de Tránsito, pues no hay interacción entre la autoridad y el infractor; simple y sencillamente se genera la evidencia mediante un dispositivo electrónico de fotografía, se imprime la boleta de infracción y se autoriza para su cobro, enviando por correo postal la infracción y la evidencia, al dueño del vehículo que haya cometido la falta.

Todos, sin excepción, somos iguales ante la ley… pero es común que unos sean más iguales que otros: conductores influyentes o peligrosos; conductores del servicio público como taxis y camiones urbanos; conductores de vehículos oficiales, cómo la policía y funcionarios de cualquier nivel de gobierno, etcétera.

La queja más común es que “no tenemos cultura cívica”, pero la cultura no se da en los árboles, tampoco nace por generación espontánea, no llueve del cielo, ni siquiera se encuentra debajo de las piedras. La cultura cívica es el resultado de la aplicación de la ley, donde ésta regula la conducta de todos los ciudadanos.

En Acapulco ya existe el marco legal para las fotomultas. El Reglamento de Tránsito establece lo siguiente:

II. Cuando a través de dispositivos electrónicos se detecte la comisión de una infracción, deberá observarse lo siguiente: El dispositivo electrónico realizará la función de fotografiar, grabar, registrar o aquella con la que se demuestre la comisión de la infracción al presente ordenamiento, generando la impresión de la boleta de infracción que corresponda.

Las fotomultas son la mejor opción para reducir los accidentes en las principales avenidas de Acapulco; un ejemplo es la Carretera Escénica, donde en la mayoría de los accidentes están involucradas las unidades del transporte público, entre taxis y camiones. Además de los particulares locales y los turistas, a quiénes por cierto no se les infracciona (pero sí se les extorsiona). Además, las fotomultas aumentarán los ingresos propios del Ayuntamiento de Acapulco, al evitar la interacción entre autoridad e infractor, como lo escribí líneas arriba.

La tecnología es la solución.

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