Entre los huecos de las tejas.

Mi primo Félix lo grababa con una cámara VHS. Otras personas lo veían con filtros que habían regalado. Es un recuerdo claroscuro, tal vez porque era la naturaleza de ese día. En el suelo de la cocina se veían pequeños soles que me recordaban a la luna menguante: era el eclipse de 1991 y la luz entraba a través de los huecos de las tejas.

Esta entrada fue publicada en Memorias.

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