Ley de Seguridad Interior

Los preceptos generales se encuentran en la Constitución Política de Los Estados Unidos Mexicanos. Por ejemplo, el Artículo 3° establece que todos los individuos tienen derecho a recibir educación y la obligación que tiene el Estado de impartir educación básica; para que sea una realidad, se requiere reglamentar el Artículo 3°, para ello existe la Ley Federal de Educación.

El Artículo 89, establece las facultades y obligaciones del Presidente. Cito el párrafo pertinente:

Preservar la seguridad nacional, en los términos de la ley respectiva, y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación;

Ya existe la Ley de Seguridad Nacional, pero hacía falta una Ley de Seguridad Interior. La cuál se ha aprobado por los Diputados y ahora está en manos de los Senadores para su análisis.

La Ley de Seguridad Interior es la reglamentación de esa facultad y obligación del Presidente. Además responde a la realidad de México: regiones del país dominadas por el crimen organizado, que someten con plata y plomo a autoridades locales, políticos, empresarios, organizaciones de transporte, comerciantes informales, organizaciones civiles autodenominadas “policías comunitarias”, grupos de autodefensa, etcétera; esos son los hechos y luego está la verdad.

Para nadie es extraño que las Fuerzas Armadas de México participen desde hace décadas en labores de búsqueda y rescate; apoyo a la población por emergencias de desastres naturales; y las que se han incrementado desde el año 2006: combate al crimen organizado.

La Ley de Seguridad Interior, otorga las garantías que las FFAA necesitan para continuar con las labores que hasta ahora, estaban en un limbo legal.

Aquí se puede consultar el dictamen de la Ley de Seguridad Interior:

https://www.scribd.com/document/365972415/20171130-VI#

El club de los humildes

Otoño del 2000. Tomaba el autobús de Estrella de Oro rumbo a Chilpancingo, pues estudiaba allá. El boleto costaba unos 70 pesos. Llevaba conmigo una dotación de queso de prensa, carne enchilada, chorizo y cecina de res.

Tenía unos discman color plateados y unos 6 CD. El que más repetía era el álbum “Ana, José, Nacho”.

Recuerdo una tarde lluviosa mientras viajaba en el bus, escuchando El Club de los Humildes.

Invidentes y realidad aumentada.

Soñé que habían anunciado unas gafas de realidad aumentada, que les permitía ver a los invidentes. Unas tipo Smart Specs, pero mejoradas.

No era el cenit tecnológico, pues aún existían smartphones actuales y vehículos normales, según es lo que logro recordar en este momento.

Esta bella canción de Eros Ramazzotti es un himno a la donación de órganos:

Rastreo en Chrome para Android

Abrí Chrome y desde Google busqué “Hoteles en Guanajuato”. Después ingresé directamente este link https://www.bloomberg.com/quote/USDMXN:CUR y la publicidad que me mostró fue la siguiente:

Caso contrario en Firefox con el buscador de DuckDuckGo. Realicé la misma búsqueda “Hoteles en Guanajuato” y la publicidad en el sitio de https://www.bloomberg.com/quote/USDMXN:CUR fue distinta:

Para nadie es sorpresa que Google espía al usuario, entiendo que es parte de la industria de la publicidad.

Las alternativas a Chrome y su buscador Google, son: Firefox y Opera, con el buscador http://www.duckduckgo.com

Con razón estoy muy cansado

He recorrido 804 kilómetros con mi #Fitbit y acabo de conseguir la insignia Serengueti.

Relleno de cerdo

Es un cerdo horneado. Lleva plátano macho, papa, zanahoria. Previamente marinado con sus respectivos menjurjes. Se acostumbra a comerse con bolillo (torta) y se acompaña con chilate.

Un kilo de tortillas: 900 gramos.

Don Fulano es dueño de 20 tortillerías y de un molino. Envía las bolas de masa a los demás establecimientos para producir el alimento básico de México.

No tiene competencia en su área, por lo que ejerce un monopolio y obtiene buenas utilidades en perjuicio de los consumidores.

Las bolas de masa pesan 10 kilos; en realidad pesan 9 kilos.

El encargado -Don Sutano- de la tortillería no es empleado de Don Fulano, sino un franquiciatario informal.

Don Sutano sabe que ha pagado por 10 kilos de masa, pero en realidad son 9 kilos. Entonces traslada al consumidor la pérdida: vende kilos de 900 gramos… o tal vez menos.

Yo por eso compro tres pesos 😂