¡Traigan su silla que ya llegó el cine!

Llegaban al zócalo del pueblo e instalaban el equipo: un proyector, altavoz y lona. Las películas eran en blanco y negro, las del Cine de Oro Mexicano.

La gente salía con sus sillas, refrescos y frituras. O solo con las ganas de pasar un buen rato mientras veía alguna película cómica.

Los niños nos sentábamos en el suelo, al fin y al cabo eso éramos: pequeños seres humanos sin preocupaciones.

No recuerdo cuántas veces ocurrió, pero persisten en mi memoria aquellas tardes de cine popular.

Eran los años 80.

Augurios del profeta urbano

Porque no hay mejor manera de callar
Que sublevar nuestros espantos
Atar la luz a la cintura de la lengua
Cazar estrellas
Ser aquél guardián viajero
Que reconoce la propia espalda
Entre siglos de muertos apilados.

Ha de resucitar el hombre
Llevando un astro encendido en la boca
En la diestra lunamargas
Y en la zurda corazona
Una tinaja de soles de agua donde ojos
Y grietas se despeñen.

Que repiquen las campanas
Que retiemblen los cuadernos en el sueño
Que el animal que viene y somos
Se yerga sobre su propia sangre
Sobre su impropia hoz.

Y a la hora de colgar el animal que somos
En el otro animal que ya no fuimos
Revelaremos el vero nombre del Verbo
A los herejes de la letra.

Benditos los acaudalados de los sueños:

Benditos los perros,
                                        Los poetas.

Balam Rodrigo.

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El ábaco en segundo de primaria

Era color café, no recuerdo que marca. Iba en segundo de primaria. Nos enseñaban operaciones básicas de suma y resta; las decenas y las centenas; multiplicar y dividir. Era divertido, como todo cuando se es niño.

Pescar basura en Barra Vieja, Acapulco.

Fui de pesca a la zona de Barra Vieja, no es que no haya tenido suerte, resulta que las cooperativas de pescadores arrasan con todas las especies habidas y por haber: sus artes de pesca también atrapan peces pequeños (pesca de orilla) y tortugas (pesca de fondo); ello no permite que el ecosistema se restaure, lo que reduce la pesca para todos, en beneficio de unos cuantos: los amos y señores de los recursos naturales de Barra Vieja.

Conozco la zona desde que era niño. Recuerdo que había mucha pesca desde la orilla con tan sólo tirar la cuerda y una carnada de lonja de lisa, o un camarón. Nunca faltaban los robalos, las curvinas, los cocineros, los cuatetes, los pargos, los roncos. En la orilla se encontraban almejas y chiquiliques.

Ahora sólo hay basura arrastrada por el Río Papagayo y la Laguna de Tres Palos: platos desechables, pañales, bolsas de plástico, entre otros restos de chatarra que, en época de lluvias, se acumulan en la franja costera de Barra Vieja.

No tiren la basura a los ríos, arroyos, barrancas. O soñarán con el pañal con caca gigante.

 

 

 

Acabus, hacen falta más rutas alimentadoras.

Hace un par de semanas, el Sistema Integral de Transporte Acabús abrió una nueva ruta alimentadora Terminal de Transferencia – Tecnológico de Acapulco. Su costo es de 7 pesos, son seis unidades Dina que recorren una ruta de 7 kilómetros, acercando a los usuarios a la terminal ubicada en Boulevard Vicente Guerrero. Al ingresar al área de abordaje, se cobran 3 pesos. Y se puede transbordar hacia las distintas rutas que cubre el SIT Acabús.

Se puede ir hasta Caleta, La Base, El Centro, La Progreso, etcétera, por 10 pesos.

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