Entre los huecos de las tejas.

Mi primo Félix lo grababa con una cámara VHS. Otras personas lo veían con filtros que habían regalado. Es un recuerdo claroscuro, tal vez porque era la naturaleza de ese día. En el suelo de la cocina se veían pequeños soles que me recordaban a la luna menguante: era el eclipse de 1991 y la luz entraba a través de los huecos de las tejas.

La primer semana sin ti

Me resulta inexplicable este duelo. Te imagino jugando en los pasillos, corriendo en la terraza, y mirando fijamente al cielo. Como aquella ocasión que veías unos papalotes: tus ojos eran el universo.

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La Lady

Llegó a nuestras vidas un verano del 2005. Tendría unos tres meses de edad, nunca supimos que día había nacido exactamente.

Su primer parto lo tuvo en septiembre del 2007 y nos quedamos con un cachorrito. Buena acompañante y juguetona.

Temerosa del ruido de los cohetones, la música de mariachi, de viento; corría a esconderse debajo de las camas, a la sala, detrás de algo donde se sintiera segura.

Hoy nos ha dejado. Fueron doce años que disfrutamos de su compañía.

Las mascotas se quieren mucho y su pérdida duele inexplicablemente en lo más profundo del ser.

Nuestra perrita “Lady”

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Carritos de plástico

Hacíamos carreteras en el patio de la casa. Compraba carritos en el mercado, mis favoritos eran unas pipas de plástico, creo que costaban un peso. En una ocasión ahorré de mis recreos y me aluciné cuando compré diez pipas, toda una flotilla.

Las pipas eran de plástico, sencillas, al igual que las cuatro ruedas. Cada par de ruedas estaban unidas con un eje de metal y quedaban ensambladas en unas muecas.

No recuerdo que fue de esos juguetes, tal vez los regalé o terminaron en el bote de basura.

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