Fotomultas en Acapulco

En días pasados le envié un tuit al alcalde de Acapulco, sugiriéndole que la aplicación de las fotomultas son una buena opción para la ciudad:

Es muy común observar como conducen los habitantes y visitantes en Acapulco: no se respetan los semáforos, los pasos peatonales son obstruidos, los vehículos giran en vueltas prohibidas, también circulan en sentido contrario. Además que invaden el carril confinado del sistema Acabus y no es tarea fácil aplicar las multas correspondientes por la simple y sencilla razón: la ley es letra muerta.

Las fotomultas son la mejor opción para la aplicación del Reglamento de Tránsito, pues no hay interacción entre la autoridad y el infractor; simple y sencillamente se genera la evidencia mediante un dispositivo electrónico de fotografía, se imprime la boleta de infracción y se autoriza para su cobro, enviando por correo postal la infracción y la evidencia, al dueño del vehículo que haya cometido la falta.

Todos, sin excepción, somos iguales ante la ley… pero es común que unos sean más iguales que otros: conductores influyentes o peligrosos; conductores del servicio público como taxis y camiones urbanos; conductores de vehículos oficiales, cómo la policía y funcionarios de cualquier nivel de gobierno, etcétera.

La queja más común es que “no tenemos cultura cívica”, pero la cultura no se da en los árboles, tampoco nace por generación espontánea, no llueve del cielo, ni siquiera se encuentra debajo de las piedras. La cultura cívica es el resultado de la aplicación de la ley, donde ésta regula la conducta de todos los ciudadanos.

En Acapulco ya existe el marco legal para las fotomultas. El Reglamento de Tránsito establece lo siguiente:

II. Cuando a través de dispositivos electrónicos se detecte la comisión de una infracción, deberá observarse lo siguiente: El dispositivo electrónico realizará la función de fotografiar, grabar, registrar o aquella con la que se demuestre la comisión de la infracción al presente ordenamiento, generando la impresión de la boleta de infracción que corresponda.

Las fotomultas son la mejor opción para reducir los accidentes en las principales avenidas de Acapulco; un ejemplo es la Carretera Escénica, donde en la mayoría de los accidentes están involucradas las unidades del transporte público, entre taxis y camiones. Además de los particulares locales y los turistas, a quiénes por cierto no se les infracciona (pero sí se les extorsiona). Además, las fotomultas aumentarán los ingresos propios del Ayuntamiento de Acapulco, al evitar la interacción entre autoridad e infractor, como lo escribí líneas arriba.

La tecnología es la solución.

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El transporte público en Acapulco

Es común que las personas vinculen al transporte público con el gobierno, o como una obligación que debe regular, manteniendo precios accesibles que no lastimen la economía familiar. La exigencia general por parte de los usuarios es que el servicio de transporte público mejore: que contraten chóferes más capacitados y que las unidades estén en buenas condiciones. Que no suban el volumen de la música, que manejen con precaución, que no vayan ingiriendo bebidas alcohólicas o fumando mariguana, que no jueguen “a las carreritas” con otros chóferes por pelear el pasaje, o simplemente por diversión; que sean personas responsables quiénes manejen y que sólo suban y recojan pasaje en las paradas establecidas por costumbre.

En la práctica eso es imposible, por una simple y sencilla razón: el modelo de negocio del transporte público es obsoleto. Vayamos por partes:

Las concesiones que los gobiernos estatales han otorgado de manera discrecional a familiares, amigos y aliados políticos; es un secreto a voces que un sólo individuo puede tener varias concesiones a través de prestanombres.

Los chóferes trabajan por turno y cuenta; deben sacar el gasto del combustible y su ganancia, por lo que pelean el pasaje con las demás unidades dentro de su misma ruta colectiva. Han ocurrido accidentes que lamentar.

El dueño de la unidad no necesariamente es el dueño de la concesión; esto implica que el chófer deba reunir la cuenta por turno o por día, según sea el acuerdo con el dueño de la unidad. Y el dueño de la unidad debe pagar cada mes, cada seis meses o cada año, al dueño de la concesión; esos acuerdos ya son entre particulares.

El aumento de unidades cubriendo la misma ruta; el exceso de oferta (unidades) se nota cuando se ven hasta cinco unidades haciendo sitio esperando pasaje y cada una se lleva menos de la mitad de su capacidad de pasajeros. En el caso de los camiones urbanos que cubren la ruta Vacacional – Hospital, se tardan hasta 10 minutos esperando pasaje y sólo llevan unos 15 pasajeros en horario normal. Las tipo URVANS que cubren la ruta Aeropuerto –  Vacacional, se ven circulando con cinco personas, cuando su capacidad es de 15 pasajeros bien acomodados; en horas pico es cuando las unidades si van a su máxima capacidad, hasta las URVANS circulan con pasajeros parados, aunque no esté permitido.

El control político del transporte público; al ser concesiones otorgadas por el gobierno en turno, es común que las asociaciones de transportistas sean afines a partidos o grupos políticos; en cada elección deciden a quién apoyar según su conveniencia: más concesiones, más apoyos, más protección ante la competencia, etcétera.

Es un análisis muy general, pero ese modelo de negocio es obsoleto en una ciudad como Acapulco; somos un poco más de 850 mil habitantes, un buen mercado de transporte público, sin embargo el transporte público es deficiente.

Afortunadamente, tenemos un nuevo sistema de transporte llamado ACABUS y en una publicación anterior, escribí sobre ello: Las ventajas del ACABUS

Las ventajas del Acabus

Transportarse en un sistema masivo de trasporte colectivo es la mejor opción para una ciudad como Acapulco. Según información del INEGI, somos un poco más de 800 mil habitantes y transportarse en esta ciudad se estaba volviendo complicado.

Antes del Acabus, había casi 500 camiones urbanos que salían de distintos barrios, colonias, unidades habitacionales, comunidades y fraccionamientos. Todos, sin excepción, dirigiéndose al deprimido centro de la ciudad; ocasionando un tremendo caos vehicular.

Con la puesta en marcha del Acabus, he observado las siguientes ventajas:

  • Transbordar entre distintas zonas de Acapulco pagando un sólo pasaje: 10 pesos.
  • Unidades en buen estado, aire acondicionado y sin ruido; que los choferes de camiones urbanos denominaban música para hacer un viaje más placentero.
  • Los choferes del Acabus no pelean el pasaje, porque el modelo de negocio pertenece a un mismo sistema colectivo; no hay exceso de velocidad y los riesgos de algún percance se han reducido.
  • Los choferes no manejan efectivo. Para acceder al sistema de transporte se utiliza una tarjeta prepagada.
  • El personal de somete a evaluaciones y capacitación.
  • La gente se echa su coyotito o pestañazo. Y eso, querido lector, es gratificante.

Transportarse diariamente entre el hogar y el trabajo ocasiona estrés. Lo mínimo que necesita un individuo es un sistema de transporte eficiente y cómodo.

Ojalá que el sistema Acabus se amplíe a más zonas de Acapulco, pues su modelo de negocio reemplaza el arcaico sistema chófer/cuenta/dueño de unidad/dueño de concesión; pues un sistema así satura las rutas, hay accidentes por pelear pasaje.